viernes, 7 de febrero de 2014

TALLER :
A) CUAL ES LA RELACIÓN ENTRE MUERTES VIOLENTAS Y VIOLENCIA POLÍTICA?
B) CUALES SON LAS ETAPAS DE LA VIOLENCIA?
C)EXPLIQUE CADA UNA DE LAS ETAPAS?
D) QUE PASO EN LA ETAPA DE ESTANCAMIENTO?
E)PORQUE SE FORTALECE  EL PROYECTO PARA MILITAR
F)PORQUE FALLAN LOS DIÁLOGOS DE PAZ EN EL GOBIERNO DE PASTRANA?
G)QUE CAMBIO IMPORTANTE ASUME EL EJERCITO COLOMBIANO EN EL GOBIERNO DE PASTRANA
H)QUE ES LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA?
I)A QUE SE LLAMAN FALSOS POSITIVOS?
J)COMO PODRÍA EL ESTADO REALMENTE DESACTIVAR LA VIOLENCIA?



identifica el nombre de las civilizaciones que se desarrollaron al rededor de estos ríos y en que años tuvo mayor explendor

jueves, 6 de febrero de 2014

taller :

1) que es la escala?
2) para que se usa la escala?
3) de ejemplo de escala?
4)resuelve el problema que se habla en el video?
5) para que nos sirve la escala en la vida cotidiana?
6) que es agrimensura?

taller de geografía:

1)para que nos sirven los mapas?
2)que características tienen los mapas?
3)que tipos de mapas se menciona en este vídeo?
4)podrían explicar que papel juega las convenciones en un mapa?
5) elabora un mapa temático de el tu municipio

miércoles, 29 de enero de 2014

TALLER
PARA EL GRADO 10 Y 11

1)SI TU  FUERAS UN MISIONERO O EXPEDICIONARIO QUE DIFERENCIAS CULTURALES TIENEN LOS NUKAK MAKU CON RESPECTO A NUESTRA SOCIEDAD URBANA?

2)COMO VIVEN ESTOS PUEBLOS?
3) FORMULA UNA HIPÓTESIS DE PORQUE VIVEN COMO NÓMADAS?
4) FORMULARTE UNA PREGUNTA A PARTIR DE ESTE VÍDEO?
5) QUE CONSECUENCIAS PROVOCO EN ESTOS PUEBLOS EL CONTACTO CON LA CULTURA OCCIDENTAL?

lunes, 27 de enero de 2014


TALLER:

1)QUE IMPORTANCIA TIENE LA SICOLOGIA SOCIAL PARA LAS CIENCIAS SOCIALES?
2) QUE ELEMENTOS TRATA LA SICOLOGIA SOCIAL?
3) QUE AUTORES MENCIONAL EL VIDEO?
4) DE SU OPINION DE UTILIZAR LA SICOLOGIA PARA ENTENDER QUE PASA EN UNA SOCIEDAD PARA SUS CAMBIOS
5)QUE ES LA SICOLOGIA CLINICA Y EN QUE SE DIFERENCIA CON LO PLANTEADO EN EL VIDEO

martes, 20 de noviembre de 2012


PORQUE PERDIMOS NUESTRA SOBERANIA EN EL ATLANTICO Y SAN ANDRES Y PROVIDENCIA

La zona en la que está San Andrés era una de las más complicadas para el imperio español en sus batallas contra los ingleses en la segunda mitad del siglo 18. Los españoles tenían problemas por la alianza entre los 'piratas' británicos y los nativos que eran los indios miskitos o moskitos.
 
El lío era tal, que tras firmar dos tratados, España le exigió a Londres que los miskitos desalojaran la Costa Mosquitia (la costa de los países centroamericanos sobre el Caribe) y las islas. Pero eso –como a veces ocurre también hoy- no se pudo. Y por el contrario la zona llegó a un caos tal que el rey Carlos IV decidió en 1803 quitarle ese pedazo de terreno a la capitanía de Guatemala, aparentemente por incompetencia, y encargárselo al Virreinato de la Nueva Granada con la idea que desde allí se podría impartir más orden.

Ese papel del rey es crucial en este litigio. Desde ese entonces, hace 209 años, no solo San Andrés y Providencia y las otras islas pertenecían a la que después sería Colombia, sino también las islas Mangles y la Costa de Mosquitia. Es decir, las costas de lo que hoy son Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Ese mapa quedó así prácticamente un siglo. Tanto Colombia como Nicaragua estaban tan ocupados en otros asuntos, que poca atención el prestaron a los cayos. El lío comenzó a prender motores en 1890, cuando Nicaragua invadió las islas Mangles (que eran del archipiélago de San Andrés). Pero Colombia estaba tan enredada en guerras civiles que solo protestó (por medio del entonces ministro Jorge Holguín, bisabuelo de la hoy canciller) y ni siquiera utilizó el permiso que le dio el Congreso para irse a la guerra con Nicaragua.

El arranque del siglo 20 fue todo un descalabro para Colombia. Primero, en 1900, perdió la mosquitia costarricense (en un arbitraje sobre límites que resolvió el presidente de Francia), tres años después, en 1903, a Panamá, y luego, en 1913, Nicaragua le 'tumbó' las islas Mangle pues se las arrendó a Estados Unidos que las necesitaba para asuntos del Canal de Panamá. Colombia volvió a protestar y Managua le contestó diciendo que no solo las Mangles eran de ellos, sino todo el archipiélago de San Andrés y Providencia. Y ahí se encendió la mecha del litigio que terminó esta semana.

Los dos países se enfrascaron en un forcejeo que tuvo un primer feliz desenlace en 1928 con un tratado 'salomónico' (el famoso Bárcenas-Esguerra): Nicaragua se quedó con la Mosquitia y las islas Mangles, y Colombia con "San Andrés, Providencia y Santa Catalina".

Pero en el Tratado quedaron dos temas sin resolver. El de los otros cayos, los siete ya mencionados, porque el texto dijo expresamente: "No se consideran incluidos en este Tratado los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana; el dominio de los cuales está en litigio entre Colombia y Estados Unidos". Y todo se debió a que un gringo reclamó esos cayos para Estados Unidos en 1869 por una curiosa ley de su país que le permitía tomar posesión de islas que tuvieran depósitos de guano (excrementos de aves que se usa como fertilizante). Por esa vía, Estados Unidos se hizo alrededor del mundo a 150 islas. Un siglo después, en 1972, Washington dejó claro que los cayos eran colombianos (con el tratado Vásquez-Saccio).

El segundo tema que no se resolvió en el Tratado de 1928, a pesar de lo que hasta ahora se había creído, fue el de los límites. Desde entonces, y durante casi 80 años, Colombia estuvo convencida de que la frontera entre los dos países era el meridiano 82. Todo porque en el canje de notas con el que se aprobó el tratado de 1928 se decía que el archipiélago de San Andrés no iba más allá de ese meridiano. Lo curioso, además, es que la idea de incluirlo fue del propio Congreso de Nicaragua que exigía dejar claro esa línea para evitar conatos expansionistas de Colombia. Sin embargo, la propia Corte Internacional de Justicia en un primer fallo sobre este caso, en 2007, dijo que no era un límite sino una "alocation line" o línea de ubicación.

Más allá de los asuntos que quedaron pendientes, el Tratado de 1928 trajo la paz entre los dos países. Hasta 1969 cuando Colombia se entera que Nicaragua había autorizado estudios sísmicos y exploración en el bloque del cayo Quitasueño. De eso se dio cuenta, por accidente, un embajador de Colombia en un país europeo cuando leía una revista especializada en temas de petróleo e informó de inmediato a Bogotá. Colombia protestó ante Nicaragua porque estaba irrespetando la frontera del meridiano 82. Y Managua le respondió diciendo que el meridiano no era ninguna frontera.

El rifirrafe tuvo un efecto importante en Colombia. En esa época, el presidente era Carlos Lleras, y el canciller era Alfonso López Michelsen. Para la recién creada oficina de fronteras –porque la anterior se había quemado en 1948- el presidente había llamado a un joven mayor del Ejército, experto en geografía, que había ganado un concurso de televisión que se llamaba "20.000 pesos por su respuesta". Se trataba de Julio Londoño Paredes, hijo del general Julio Londoño y Londoño, que llegó a ser comandante de las Fuerzas Militares, era un reconocido historiador y geógrafo y escribió un tratado sobre 'Geopolítica del Caribe' que aún hoy es consultado.

En la cancillería de López se comenzó a diseñar una sofisticada arquitectura de límites marítimos de Colombia con los países del Caribe y la carta fuerte que el país se jugaba ante sus vecinos era que el meridiano 82 era frontera. Y así se firmaron tratados con Panamá (1976), Costa Rica (1977), Haití (1978) y República Dominicana (1979). Julio Londoño, quien hoy es la cabeza del equipo que llevó el caso de Colombia en La Haya, estuvo en todas las negociaciones.

La llegada de los sandinistas al poder en Nicaragua (1979) marcó un punto de quiebre. Curiosamente de la mano del hoy presidente Daniel Ortega, la junta sandinista declaró nulo e invalido el Tratado suscrito con Colombia en 1928. El argumento era que en esa época Nicaragua estaba ocupada por marines norteamericanos.

El tema quedó, por un tiempo, en statu-quo. Colombia siguió con su ronda de tratados limítrofes y firmó con Honduras (1986), que fue más difícil porque este quería quedarse con los cayos de Serranilla y Bajo Nuevo, y después con Jamaica (1993). Pero el de Honduras fue la gota que rebosó la copa con Nicaragua.

Managua propensa al discurso nacionalista sentía que, de alguna manera, Colombia y Honduras le estaban fijando sus fronteras. Mientras Colombia iba afianzando su reinado en el Caribe, Nicaragua veía como lo que era mar se le estaba convirtiendo en un charco. "Tenemos un litoral de 450 kilómetros y estamos metidos en una piscina", se les oía decir.

Entonces, no solo protestaron el tratado sino que demandaron. Primero a Honduras, cuando ratificó el tratado en 1999. En Colombia las alarmas sobre una posible demanda de Nicaragua, estaban prendidas desde tiempo atrás. Desde 1965, en 44 reuniones de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores se tocó el tema.

Colombia, ante la inminencia de la demanda, dio un paso que para algunos fue equivocado. El 5 de diciembre de 2001, un día antes de que Nicaragua pusiera su demanda, Colombia retiró la competencia de la Corte Internacional de Justicia. Sin duda fue una movida apresurada, pues pronto Colombia se dieron cuenta que no servía de nada. En primer lugar porque el Pacto de Bogotá (que se firmó el 9 de abril de 1948) para soluciones pacíficas de todas maneras la obligaba a ir a la Corte. Y en segundo lugar, porque así Colombia no compareciera, Nicaragua hubiese podido pedirle al tribunal que fallase a su favor.

Colombia decidió hacer una especie de apelación, lo que se llama en la Corte excepciones preliminares. En 2007, se da su primer fallo sobre estas excepciones y en él Colombia ganó un punto muy importante: que el Tratado de 1928 estaba vigente y por ende la soberanía de San Andrés, Providencia y Santa Catalina no estaban en discusión. Pero Nicaragua también ganó: la Corte dijo que ella iba a trazar una nueva línea limítrofe. Y eso fue lo que ocurrió.

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jueves, 20 de mayo de 2010

silvio rodriguez serpientes

http://www.youtube.com/watch?v=88kZIM6zXn0&feature=related

sábado, 30 de enero de 2010


GLOSARIO:
PENINSULA: Es una extension de Tierra rodeada de mar por todas partes excepto por una zona que la une a un territorio mas grande.


OROGRAFIA: Parte de la geografía física que trata de la descripción de las montañas; o, (ii) Conjunto de montes de una comarca, región, país, etc.

L A ALTITUD : Es la distancia vertical a un origen determinado, considerado como nivel cero, para el que se suele tomar el nivel medio del mar. En la meteorología la altitud es un factor de cambios de temperatura puesto que provoca que se disminuya aproximadamente 1 ºC cada 180 m.

PLATAFORMA CONTINENTAL:
Es el perímetro extendido de cada continente, que queda cubierto durante los periodos interglaciares como la época actual por mares relativamente poco profundos y golfos. La plataforma nace, entonces, en la costa, y suele terminar en un punto de la comarca pendiente creciente (llamado barrera continental). El fondo marino tras esta barrera es el talud continental. Tras el talud está la elevación continental, que termina por unirse con el fondo marino profundo, la llanura abisal.
msnm: Metros Sobre el Nivel del Mar.
CLIMA MEDITERRANEO: El clima mediterráneo es una variedad del clima subtropical (en el clima mediterráneo típico), o del clima templado (en el clima mediterráneo continentalizado) que se caracteriza por sus inviernos templados; y los veranos secos y calurosos. El nombre lo recibe del Mar Mediterráneo,
CLIMA DESERTICO: En geografía se define como desierto la superficie terrestre total o casi totalmente deshabitada en la cual las precipitaciones casi nunca superan los 250 milímetros al año y el terreno es árido. También puede ser considerado un ecosistema o un bioma.
CLIMA SUBTROPICAL:
El Clima subtropical árido se da en algunas zonas de las Islas Canarias, principalmente en la costa de las islas, en el sur de Gran Canaria y Tenerife, por debajo de la cota 400 m y en Lanzarote y Fuerteventura. Está influido por los vientos alisios procedentes de África y por una corriente de agua fría llamada corriente de las Canarias. Las temperaturas, que no suelen superar los 30 Cº, oscilan alrededor de los 20º C todo el año.


CLIMA INTER-TROPICAL LLUVIOSO:
Se denomina Zona Intertropical a la franja que se ubica entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. Está determinada por el movimiento de traslación terrestre alrededor del Sol y la inclinación del eje terrestre con respecto al plano de la Eclíptica en el que se mueve nuestro planeta
.

AFRICA 2


Africa es el 3 continente en tamaño en el mundo después de Asia y America;en su mayor parte África es una enorme y antigua plataforma continental maciza y compacta, elevada entre 600 y 800 msnm, surcada por grandes ríos (aunque pocos) y escasa en penínsulas. Destaca por su regularidad orográfica y considerable altitud media.
Tres franjas climáticas sucesivas se repiten al norte y al sur del ecuador, abarcando los climas mediterráneo, desértico, subtropical e intertropical lluvioso, este último, en sus dos tipos principales, tanto de sabana como de selva. África es el continente con mayor índice de insolación anual, lo cual podría haber dado origen a su nombre (África, del latín ‘sin frío’).
Los suelos son excepcionalmente ricos en minerales y muy aptos para pastos allí donde la mosca tsetsé no prolifera. Las principales áreas cultivadas se encuentran en las tierras altas orientales y la zona de los Grandes Lagos, algunos deltas y riberas e incluso en el Sahel.
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Africa_(orthographic_projection).svg

domingo, 10 de enero de 2010

el dercho al delirio


Protegido
Eduardo Galeano
Eduardo Galeano

Derecho al delirio es un texto/poesía de Eduardo Galeano (periodista y escritor uruguayo, nacido en Montevideo en 1940). El texto de la versión que puede oírse en el video está transcrito más abajo:


Derecho al delirio (Eduardo Galeano)
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será,
sí que tenemos al menos el derecho de imaginar
el que queremos que sea.

Las Naciones Unidas ha proclamado
extensas listas de derechos humanos,
pero la inmensa mayoría de la humanidad
no tiene más que el derecho
de ver, oír y callar.

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado
derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos por un ratito?,
al fin del milenio,
vamos a clavar los ojos más allá de la infamia
para adivinar otro mundo posible:

El aire estará limpio de todo veneno que no venga
de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil,
ni será programada por la computadora,
ni será comprada por el supermercado,
ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de dejará de ser
el miembro más importante de la familia.

La gente trabajará para vivir,
en lugar de vivir para trabajar.

Se incorporará a los códigos penales
el delito de estupidez,
que cometen quienes
viven por tener o por ganar,
en vez de vivir
por vivir no más.

Como canta el pájaro,
sin saber que canta,
y como juega el niño,
sin saber que juega.

En ningún país irán presos los muchachos
que se nieguen a cumplir el servicio militar,
sino los que quieran cumplirlo.

Los economistas no llamaran nivel de vida
al nivel de consumo;
ni llamarán calidad de vida
a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán
que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán
que a los países les encanta ser invadidos.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres,
sino contra la pobreza.
Y la industria militar no tendrá más remedio
que declararse en quiebra.

La comida no será una mercancía,
ni la comunicación un negocio.
Porque la comida y la comunicación
son derechos humanos.

Nadie morirá de hambre,
porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados
como si fueran basura,
porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados
como si fueran dinero,
porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio
de quienes puedan pagarla,
y la policía no será la maldición
de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad,
hermanas siamesas,
condenadas a vivir separadas,
volverán a juntarse,
volverán a juntarse bien pegaditas,
espalda contra espalda.

En Argentina, las locas de plaza de mayo
serán un ejemplo de salud mental,
porque ellas se negaron a olvidar
en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La perfección,
la perfección seguirá siendo
el aburrido privilegio de los dioses.

Pero en este mundo,
en este mundo chambón y jodido,
cada noche será vivida
como si fuera la última,
y cada día como si fuera el primero

lunes, 21 de diciembre de 2009

COLOMBIA PACIFICO
TOMO II
Pablo Leyva (ed.)
© Derechos Reservados de Autor

Continuación del capitulo 33

III

En el sur - occidente del antiguo Virreinato de Santafé de Bogotá, el cimarronismo presenta todas las facetas y modalidades posibles. Desde la huida individual transitoria, hasta el palenque activo de duración prolongada.


GRABADO DE CRANE. JUNTAS DEL DAGUA.
Fotografía Oscar Monsalve

Tomando en cuenta este punto de vista, podemos hablar de un gran palenque como el de El Castigo (fines del siglo XVII - mediados del siglo XVIII), en el que llegaron a localizarse hasta unas cuatrocientas familias en dos poblados, y que se mostró irreductible hasta diluirse y dar como resultado la sociedad cimarrona del Valle del Patía (16) . También se dieron rebeliones nonatas, reprimidas antes de ocurrir, pero que dieron lugar a extensos expedientes en donde se persiguen las intenciones y se demuestra el miedo latente de una sociedad dominante, aunque numéricamente minoritaria, ante la posibilidad de lo que durante el periodo colonial se denominaba guerra de razas, este es el caso de un complot descubierto en 1772 en Cali (17) . Aparecen, también, fugas masivas con intención de hacer palenque que, reprimidas prontamente, no llegaron a fructificar; pero que, como el palenque de los Cerritos (1785) (18) , produjeron un voluminoso expediente en el que se puede reconocer el clima previo -a la fuga- entre los esclavos, sus planes, las circunstancias de la huida, la represión, y las contradicciones en que entraban las autoridades con los propietarios de los esclavos, durante y después de la represión. También existieron levantamientos en los que participaron blancos pobres, mestizos, mulatos y negros que - como en los casos del levantamiento del Hato de Lemos (1781 ) (19) y el levantamiento de Tumaco (1781) (20) - por la participación de negros, esclavos y libertos fueron calificados en su momento como cimarronismo cuando, promovidos más por el establecimiento de estancos de aguardiente y tabaco, deben asimilarse a la insurgencia comunera. Además, existen casos como el de las minas de Napí y Pique (1798) (21) donde, gracias a un golpe de fortuna, un negro pudo comprar una mina y la libertad de sus compañeros para empezar a crear un núcleo de mineros negros y mulatos que, extendido sobre la hoya de los ríos del mismo nombre, defendió - con instrumentos legales y con las armas - su derecho a establecer su propia organización económica y social. Si tratara de analizar o describir todos y cada uno de estos casos, me perdería en el laberinto de las variables, y acabaría perdiendo el sentido de la generalización en medio de las diferencias entre las singularidades acumuladas. Ante este peligro creo más acertada la vía, históricamente no muy ortodoxa, de tratar de construir un proceso abstracto - en su generalización - en el que se aprovechen todos los casos mencionados para describir las características del cimarronismo en el sur - occidente del Virreinato. Predominará entonces, el orden lógico sobre el orden cronológico. Si reconocemos que el cimarronismo surge como contraparte necesaria de la esclavitud y del sometimiento de unos hombres a otros hombres, y de una cultura a otra, encontramos que en su origen laten aspiraciones individuales promovidas por el maltrato infringido por los amos, ejemplos de los cuales abundan en la literatura histórica tradicional, que normalmente los ha utilizado para oponerlos a los casos de amos bien intencionados y cristianos, que han servido para hablar de la morigeración y bondad de la esclavitud en estas latitudes de América. Pero estos casos en los que quizá el maltrato se transforma en la justificación de la huida, no son los que mejor nos dicen qué es lo que impulsaba al negro esclavo a huir y al negro libre a buscar a sus compañeros étnicos en el palenque, o en una sociedad cimarrona.

Cuando los negros que en 1785 se fugaron, de sus amos en Cartago, hacia el sitio de los Cerritos a orillas del río Otún, no fueron convencidos por los promotores sobre la base de la repulsión al maltrato, sino ante la posibilidad de hacer la guerra al blanco, como lo declara uno de los negros que trató de unirse a los alzados para...

... apalencarse, pues el rancho que había formado era muy
grande, en el cual se albergaban todos. Que tienen ya
fundadas sus estancias de platanares y roserías, y que cuando
supieron se habían huido de esta ciudad varios esclavos y
libres tenían determinado venir a unirse con ellos, con el fin
de matar a todos los blancos...

o, simplemente para enmontarse, como se decía entonces...

Que es viuda, que el motivo que tuvo para huirse del poder de
su amo fue el no quererle servir, que los que le aconsejó y
indució fueron Andrés y Martina, que la declarante no indujo
a otro alguno lo hicieran y que el fin con que se huyó fue irse
a vivir con los demás compañeros en el monte...
(22)

Esto muestra cómo, en medio de múltiples razones particulares (resentimiento por el castigo o los maltratos, el acoso sexual, el deseo de unirse con su pareja, el odio al blanco), existía un común denominador, la búsqueda de constitución de su propia sociedad. Este deseo era lo suficientemente fuerte como para que se dieran casos como el de una “... Francisca, esclava de un Carlos Paredes, [quien] prestó 300 patacones para comprar su libertad e irse a vivir en el Patía” (23) .

Tanto para llevar a cabo la fuga como para organizar el palenque, se valían de prácticas y jerarquías en las que se mezclaban formas de organización aprendidas del español, y prácticas culturales remanentes de su origen africano.

Así, estos cimarrones de los Cerritos siguieron e hicieron capitán al negro Prudencio quien, además de haber sido capataz en la hacienda de don Mariano Matute, también ejercía de alcalde en la comunidad negra de Cartago, en la cual se nombraban sus autoridades para regir sus fiestas, las que “...psicológicamente representaban un fuerte deseo de autonomía y una actividad preparatoria del autogobierno” (24) .

Es con este deseo en mente que los negros se organizaban y se confabulaban para lanzarse al monte a construir su propia sociedad, en la que hablan de adoptar organizaciones económicas y políticas acordes con su experiencia y con las facilidades que el medio les brindaba.

Lo normal era que, llegados al sitio escogido para palenque, adoptaran una organización comunitaria de trabajo, para construir sus casas y establecer las primeras roserías y organizar la defensa.

Así, en el caso de los Cerritos iniciaban la construcción de un pueblo cuando fueron capturados.

Uno de los captores declaró que:

... con cuya razón siguieron adelante por aquellas espesuras y
encontraron un rancho con su rosería de sembradura y en ella
unos frisolitos y a bastante distancia de allí toparon una
quebrada profunda de pared y de agua. Y de la otra banda
toparon un bosque de bastante latitud a modo de ensenada y,
para subir a él un banquete de gradas a especie de fuerte, y en
su ámbito una rosería de monte derribado, y otro pedacito
socolado en el que estaban unas maticas de plátano, y
prosiguiendo media legua más hallaron otro rancho con
culata, a modo de casa, y siguieron otra legua más adelante
fue donde encontraron a los citados esclavos cimarrones que
se hallaban formando otro rancho...
(25)

Pero en el Castigo no sólo construyeron dos poblados, a la manera española, sino que lograron estructurar una economía estacional.

Decía el cura España:

Ya tienen hecha iglesia y casa en el pueblo que hoy llaman los
negros Nachao y a esta población se añade otra que dista
medio día de camino de ella llamada Nalgua, también con su
iglesia; capaces, la primera de estar en ella doscientas
personas, y en la segunda ciento...

... los habitadores de ese país no moran continuamente en sus
pueblos, porque se retiran a sus granjerías que tienen en las
playas de los ríos buscando un grano de oro para sus
mantenimientos y vestuario, en que se ocupan cinco o seis
meses, desde junio hasta fines de octubre, y sólo se recogen a
sus habitaciones, otros seis meses, que son desde noviembre
hasta junio
(26)

Estos esquemas de organización, donde no fueron reprimidos, llegaron a construir comunidades estables.

Así, el nunca reducido palenque de El Castigo dio lugar, aún en el periodo colonial, a la comunidad cimarrona del Patía. Mientras que minas sustentadas sobre una cierta legalidad política como las de Napi y Pique, o como muchas minas de la costa Pacífica apropiadas - de hecho - por los esclavos aprovechando la ausencia y abandono de los amos durante las guerras de independencia, permitieron la construcción de sociedades relativamente independientes y autónomas; que sin llegar al choque armado, resistieron pasivamente cualquier intromisión de la sociedad mayor.

En el caso del Patía, una sociedad fronteriza, ganadera y cimarrona empezó a emerger durante la primera mitad del siglo XVIII. Por este periodo empezaron a asentarse en el Valle del Patía muchos negros provenientes, en su mayoría, de las minas de Barbacoas y que habían hecho tránsito por El Castigo. A partir de esta migración y del establecimiento de algunas haciendas - minas de blancos en el área, en 1749 existía un curato itinerante que, gracias a su libro de bautismos, nos permite identificar la existencia de - por lo menos - los siguientes sitios: la Herradura, la Rinconada, San Miguel de Patía, Moanes y Guachicono.

Este curato adquirió estabilidad hacia 1751 a raíz de la construcción de la iglesia y de fundarse el pueblo de San Miguel de Patía en tierras cedidas por el negro Fabián Hernández en 1749. En la escritura de donación se señala como Fabián Hernández, pardo libre:

... por cuanto el curato de dicho valle del Patía se halla
sin pueblo formal, ni iglesia donde los asistentes de dicho valle
puedan asistir a hacer sus fiestas y enterrar su muertos porque
las capillas que se hacen se mudan de unos sitios a otros por
no tener tierras propias destinadas para fundar pueblos en
forma; por tanto de mi propia voluntad.., otorgo y conozco
que hago gracia y donación.., a la serenísima Señora
Emperatriz de los cielos Nuestra Señora del Valle y al doctor
Luis Jaramillo, cura de dicho valle de Patía, de las tierras que
tengo en dicho valle de Patía en el sitio que llaman Limonar
o Guavito, cedo y traspaso para que... dicho doctor en su
nombre funde el pueblo señalando a los que quisieren
avencindarse en él los sientos para edifiquen sus casas y
huertas con equidad según le dictare su prudencia.
(27)

Desde entonces y hasta comienzos del siglo XX este pueblo de San Miguel de Patía sería el centro de todas las ac­tividades del valle. Durante este periodo la unidad económica más notoria para la economía de la Gobernación de Popayán fue la hacienda - mina de propiedad de blancos pastusos o payaneses, que con fuerza de trabajo negra, en parte esclava, explotaba placeres mineros comprendidos por latifundios, dedicados a producción ganadera y de pan coger. Sin embargo, la unidad económica que imprimió carácter a la sociedad patiana fue el platanar, constituido fundamentalmente por pequeñas parcelas, localizadas a la orilla de ríos y quebradas y en los intersticios de las haciendas. Allí el negro y su familia constituyeron la célula fundamental de la sociedad patiana. Se organizó allí una producción de artículos de primera necesidad (plátano, maíz, yuca), complementada con la pesca, el mazamorreo y el ejercicio esporádico del peonazgo en las haciendas vecinas, o el abigeato. El hecho de ser estos negros en su mayoría huidos y la necesidad de unir la producción a la defensa, hicieron que se estableciera una cierta distribución sexual del trabajo donde, a la mujer le correspondieron las labores agrícolas y el mazamorreo, mientras el hombre se encargó de obtener la carne necesaria para complementar la dieta alimenticia, a través de la caza, del trabajo esporádico en las haciendas y/o el abigeato. Estas labores que el hombre realizaba a la par con otros miembros de la comunidad, lo unían a grupos de “bandidos” que velaban por la defensa y seguridad de la familia.

A esta organización del trabajo correspondió una estructura de familia cuya estabilidad se asentó en la mujer, cabeza de una familia numerosa construida a través del ejercicio serial de la monogamia y que hizo de esta figura (la gran madre), el punto de referencia del poder y del parentesco. Ella dio a la sociedad un carácter de matrilocalidad y matrilinealidad social, unidas a una patrilinealidad legal y un amplio ejercicio del avunculado.

Esta estructura del parentesco, unida a la forma de asentamiento veredas, constituidas por la concentración de varios platanares, generalmente en la confluencia de los ríos, creó múltiples vínculos familiares en cada vereda (y entre las diferentes veredas) haciendo que cada familia extendiera su red de parentesco por la totalidad del valle, y que, en cierta forma, todos fueran parientes de todos. Este hecho, unido al gran poder concentrado en la gran madre, y cedido por ella a través del avunculado a su hijo o sobrino, permitieron que la autoridad y la defensa fueran ejercidas por hombres que representaban una amplia parentela, quienes delegan parte de su autoridad en sus sobrinos. Este hecho fue particularmente evidente en las estructuras que adquirieron los grupos de bandoleros que practicaban el abigeato y el asalto, al tiempo que defendían la comunidad y la región de las incursiones de las autoridades blancas de la sociedad mayor. Las costumbres familiares y sociales que se dieron en esta sociedad eran diversas y contrapuestas a las de la sociedad criolla hispanizada y dominante. Por lo tanto, rápidamente se creó una imagen negativa de la región, según la cual esta sociedad estaba regida por principios antiéticos de los que regían a la sociedad mayor. En el fondo, esta imagen no era otra cosa que un instrumento ideológico legitimador de la represión ejercida por los señores esclavistas frente a un grupo negro que, legal o ilegalmente, gozaba de libertad y había hecho de la región núcleo de resistencia.

Las relaciones de la sociedad patiana con la sociedad mayor, fueron siempre difíciles y por ello debieron acudir a procedimientos que permitieran evitar la represión, conservar la cultura y mantener los vínculos necesarios con la sociedad dominante.

Puesto que existían nexos económicos entre el platanar y las haciendas y el principal instrumento cohesionante de la sociedad fue su sistema de parentesco, la forma más socorrida de establecer comunicación entre las dos sociedades fue el clientelismo. Especialmente aquel que se deriva del coparentesco establecido entre los negros mas importantes y los hacendados, quienes defendían a la sociedad patiana de las autoridades de Popayán y utilizaban su ascendiente en la población negra para ejercer poder en una y otra sociedad. Este tipo de relación encontró una realización plena a partir de 1809, cuando los acontecimientos políticos y militares de la guerra de independencia obligaron a la sociedad mayor a reconocer un papel al Patía, y el bandolerismo patiano se transformó en guerrilla realista.

A partir de ese momento, aunque continúe la vigencia de la cultura patiana, se inicia un proceso de aculturación-deculturación donde han jugado un papel muy importante la participación del patiano en los ejércitos realistas y republicanos, y en el siglo XX la penetración del capitalismo a través de la construcción de la carretera panamericana a partir del conflicto con el Perú en 1932. Si las guerras de independencia dan comienzo a la decadencia del cimarronismo activo en el Patía, ellas son la coyuntura para su fortalecimiento en el sur del Valle del Cauca y en la costa Pacífica. El debilitamiento del poder de los Arboleda, máximos exponentes del esclavismo en el sur del Valle del Cauca, permitió el fortalecimiento de un movimiento libertario en la región durante el siglo XIX creando suficiente cohesión y resistencia como para darle identidad. Sin embargo, en esta región, como en el Patía, los pilares contra la cultura negra han sido su incorporación al desarrollo capitalista del Valle del Cauca y muy especialmente el desarrollo del monocultivo azucarero (28) .

Otro tanto ha sucedido en la costa Pacífica. Allí, la posibilidad emancipadora concreta la brindó el abandono de las minas y esclavos, por parte de sus dueños, durante el período de independencia. La resistencia opuesta por los negros ante los antiguos dueños fue tenaz, pero también el siglo XX con las concesiones mineras y la explotación maderera, van produciendo los mismos efectos que en las otras regiones (29) .

Desde el punto de vista del cimarronismo como resistencia armada o fuga del negro, él se encuentra liquidado. Sin embargo las condiciones en que se han mantenido las zonas ocupadas por los negros, la poca preocupación del estado y el desconocimiento de su cultura cuando se trata de “desarrollar” estas áreas, unidos a una no por soterrada menos existente discriminación social hacen que en buena medida tenga razón, también para Colombia, Germán Carrera Damas cuando asevera que aún estamos viviendo el periodo de liquidación de la esclavitud. Y si así es, también, aún estaremos viviendo la liquidación del cimarronismo.

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16 Francisco U. Zuluaga, Op. Cit., pp. 28-41. Archivo Central del Cauca, Popayán, Cabildo, T. 6, fols. 47-50, y T. 11, fols. 35-39. (Regresar a 16)

17 Intento de levantamiento de negros de Llanogrande” y Cali para formar palenque en “Los Farallones”, Archivo Nacional de Colombia (en adelante A.N.C.), Negros y Esclavos, Cauca, T. II, fols. 498-561. (Regresar a 17)

18 Palenque de Negros de Cartago en “Los Cerritos”, A.N.C., Negros y Esclavos, T. III, fol. 1-263. (Regresar a 18)

19 Levantamiento de negros en el Hato de Lemos, A.N.C., T. II (Regresar a 19)

20 Autos criminales seguidos contra Don Francisco Sánchez de la Flor vecino de esta ciudad sobre averiguaciones acaecidas en la Isla y puerto de Tumaco. Autos formados por el comisionado Don Juan González García sobre la pacificación del puerto de Tumaco, Archivo Histórico del Ecuador, Quito, Fondo Popayán, Cajas 24-26. (Regresar a 20)

21 Diego Romero, Esclavitud, Resistencia y Libertad en las Minas del Pacífico Colombiano. Ríos Napí y Pique, Siglo XVIII, Tesis de Licenciatura, Universidad del Valle, Cali, 1986.
El documento central sobre este movimiento se encuentran como: Sobre el despojo de unas minas, casa y sementeras, A.C.C., Colombia, Signatura (adelante sig.) 11378.
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22 A.N.C., Negros y Esclavos, Cauca, Tomo III, fols. 198 y 27. (Regresar a 22)

23 Germán Colmenares, Popayán: Una Sociedad Esclavista, p. 103. (Regresar a 23)

24 Jaime Jaramillo Uribe, Ensayos sobre Historia Social, p. 70. (Regresar a 24)

25 A.N.C., Negros y Esclavos, Cauca, T. III, fol. 12. (Regresar a 25)

26 Carta de Don Miguel de España [Pbro.] a Don Francisco Xavier Torijano, Pasto, Octubre 4 de 1734, A.C.C., Cabildo, T. 6, fol. 49. (Regresar a 26)

27 Donación de tierras de Patía, A.C.C., Colonia, sig. 8445. (Regresar a 27)

28 Mateo Mina. Esclavitud y Libertad en el Valle del Río Cauca, passim. (Regresar a 28)

29 Nina de Friedemann, Minería, Descendencia y Orfebrería Artesanal, passim. (Regresar a 29)